Llegan las elecciones. Es un momento algido en el trabajo de un politico local, y sus colaboradores no pueden ni deben quedarse atrás. El Alcalde debe afrontar las respuestas diarias que le exige su municipio, y, además, atender los requerimientos del partido, hacer su campaña electoral para conseguir su reelección. Hasta aquí, todo normal. Si puede llamarse normal a esto.
¿Y el Jefe de Gabinete?. ¿Cuál debe ser su trabajo?. El mismo que el de su “señorito”. Debe duplicarse. Por un lado, debe seguir atendiendo la agenda del alcalde, en estos momentos, más, si cabe. Atender los problemas diarios y hacer frente a ellos. Y por otro lado, no olvidar nunca que va a estar o está en campaña. Que las decisiones de su jefe, pueden afectar a la campaña entera. Debe saber conjugar con dotes de extraordinario diplomático, siempre que pueda, las necesidades y requerimientos del partido político al que pertenezca, con las obligaciones que les son inherentes al cargo público que ostenta, en este caso, al Alcalde. Su papel puede parecer secundario, pero no debe olvidar que hay que atender un trabajo administrativo y protocolario y que no debe olvidar que aún sigue siendo alcalde y el responsable de un departamento municipal. Que les pagan por ello, y que deben responder a esa obligación con la misma o mayor responsabilidad que lo venían haciendo. No son momentos de experimentos y no pueden cometerse fallos.
Les recomiendo hacer dos agendas superpuestas. A mi me ha dado buen resultado. La agenda municipal y la agenda política. Con colores para cada una de las agendas. Si me preguntan cuál de las dos tiene prioridad, les contestaré que las dos. Unos días será mas importante un acto político y otro día sera el municipal. Hay tiempo para todo. La organización y su coordinación son vitales para este trabajo. Requiere un esfuerzo importante, pero ten presente que serán unos dias, por otro lado, inolvidables, por una razón u otra. De ti depende, en alguna medida, que lo sean para bien.

